24 abril 2026 - 15:13
fuente: Abna24
La pulcritud y el decoro: un estilo de vida para el creyente

El Islam exige a sus seguidores vivir con dignidad entre la gente; por lo tanto, ha puesto gran énfasis en el uso de vestimentas bellas, la higiene bucal, el uso de fragancias y, en definitiva, en la importancia de una apariencia personal cuidada y digna.

Agencia de Noticias AhlulBayt (ABNA): ¿Cuál es la visión del Islam sobre el cuidado de la apariencia física?

El Islam exige a sus seguidores vivir con dignidad entre las personas, embellecer su apariencia y no manifestar sus carencias o defectos. Por consiguiente, el uso de vestimentas bellas, el cepillado de los dientes, peinar y aceitar el cabello, el uso de fragancias y, en resumen, el cuidado de la imagen propia durante la adoración y el mantenimiento de una buena convivencia con la sociedad, se encuentran entre las recomendaciones enfáticas (mustahabb) y forman parte del programa diario de los musulmanes.

El Sagrado Corán elogia a los pobres que viven con dignidad manteniendo su apariencia externa (1) y dice: "لِلْفُقَرَاءِ الَّذِینَ أُحْصِرُواْ فیِ سَبِیلِ اللَّهِ لَا یَسْتَطِیعُونَ ضَرْبًا فیِ الْأَرْضِ یحَْسَبُهُمُ الْجَاهِلُ أَغْنِیَاءَ مِنَ التَّعَفُّفِ تَعْرِفُهُم بِسِیمَاهُمْ لَا یَسَْلُونَ النَّاسَ إِلْحَافًا وَ مَا تُنفِقُواْ مِنْ خَیرٍْ فَإِنَّ اللَّهَ بِهِ عَلِیم" [(Las limosnas son) para los necesitados que, por estar dedicados a la causa de Dios, no pueden desplazarse por la tierra. El ignorante los cree ricos por su reserva y dignidad, pero tú los conocerás por su aspecto: no piden a la gente con importunidad. Y de cualquier bien que deis, Dios tiene pleno conocimiento]. Ellos son tan dignos que si alguien no conoce su situación real, pensaría que son acaudalados. Estas personas, con gran honor, nunca piden nada a la gente. Aparentar bienestar y autosuficiencia es un signo de nobleza espiritual y de un carácter que busca la honra, y es totalmente distinto de la hipocresía o el engaño. Si el cuidado de la imagen fuera solo por ostentación o soberbia, se consideraría hipocresía y, desde la perspectiva del Islam, se computaría como un pecado.

Por lo tanto, la buena presencia no significa prescribir la hipocresía o la doblez, ya que tal estado es el más peligroso y reprobable. Es muy lamentable que una persona intente mostrarse externamente como alguien íntegro y correcto, pero que su interior sea opuesto. El decoro y la buena imagen son loables siempre y cuando no fomenten la apariencia de falsas virtudes ni eliminen el rechazo hacia lo moralmente censurable.

Asimismo, la pulcritud externa debe inducir al ser humano a reflexionar: si poseo una apariencia noble, debo esforzarme para que mi interior sea coherente con dicha imagen. De lo contrario, se caería en la hipocresía.

El Mensajero de Dios (la paz sea con él y su familia) le dijo a Mu'adh ibn Jabal: "Guárdate de mostrar externamente las señales de los virtuosos mientras careces de ellas en tu interior, pues podrías ser resucitado junto a los hipócritas en el Día del Juicio" (2).

En otra ocasión, el Profeta (la paz sea con él y su familia) afirmó: "Evitad la humildad fingida y afectada; aquella en la que el cuerpo muestra sumisión pero el corazón carece de verdadera devoción" (3).

Lo fundamental radica en la intención tras el cuidado de la apariencia. Si el motivo es la vanidad, es una forma de hipocresía; pero si es para preservar el honor personal y evitar la humillación, es una práctica altamente valorada.

Notas al pie:

  1. Al-Baqarah (2), versículo 273.

  2. Falsafi, Muhammad Taqi, "El joven desde la perspectiva de sus pensamientos y tendencias", Teherán: Publicaciones Ma'arif Islami, 1974, vol. 2, p. 146.

  3. Al-Harrani, Abu Muhammad Al-Hasan ibn Ali ibn Al-Husain ibn Shu'bah, Traducción y texto del libro "Tuhaf al-Uqul an Al-al-Rasul (PB)", traducción de Behdad Ya'fari, Teherán: Editorial Saduq, 1998, p. 100.

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